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Comisión 2: Asuntos económicos y financieros

TÓPICO: Inclusión financiera para el desarrollo sostenible

Generalidades

Para iniciar el análisis del tópico en cuestión es necesario primeramente definir el término desarrollo sostenible o desarrollo sustentable, como también se le conoce. Este no es más que el proceso de elevación sostenida y equitativa de la calidad de vida, mediante el cual se procura el crecimiento económico y el mejoramiento social, en una combinación armónica con la protección del medio ambiente, de modo que se satisfagan las   necesidades de las actuales generaciones, sin poner en riesgo las de futuras generaciones.

Ahora bien, por otro lado, la inclusión financiera alude al proceso de asegurar servicios financieros apropiados a grupos vulnerables (como sectores con bajos ingresos o sectores rurales) a un costo razonable y de manera transparente, teniendo como principales beneficios: el fomento de la creación de empresas y su crecimiento con el acceso a microcréditos por parte de empresarios; incremento del nivel de consumo de las familias; el empoderamiento de familias y empresarios al permitírseles mediante mecanismos de ahorro afrontar riesgos inesperados; la reducción de los costos de transacción de los hogares al no requerir que las personas salgan de sus casas para realizar operaciones (uso de medios electrónicos); reducción de la desigualdad en las economías con un sistema financiero con un nivel de desarrollo intermedio y avanzado; mayor estabilidad financiera a nivel nacional al permitir mayores niveles de ahorro y el fortalecer las prácticas de ahorro, etcétera.

Pertinencia del tópico

El tópico en cuestión ha sido tratado en  disimiles debates dentro de diversos foros y espacios, ya sean regionales o internacionales, como por ejemplo en el G20, llegándose incluso a implementar algunos programas en diversas partes del mundo.

Sin embargo no basta con meras intenciones, la desigualdad existente alrededor del mundo, dificulta una respuesta uniforme y eficiente a la problemática de la inclusión financiera. Por tanto, es trabajo de las Naciones Unidas, con el apoyo de otras plataformas brindar soluciones y alternativas que respondan a cómo se puede incrementar el número de personas con acceso a servicios financieros, cómo se pudiesen eliminar las barreras para ello, de qué forma se pudiese fomentar una educación financiera, entre otras no menos importantes; de ahí que la Comisión 2 de Asuntos económicos y financieros sea competente para conocer de esta materia.

Inclusión financiera para el desarrollo sostenible

Para alcanzar la inclusión financiera se pueden plantear dos ejes de trabajo: uno por el lado de la demanda y otro, por el lado de la oferta de servicios financieros.La demanda por servicios financieros se incrementa con la educación financiera, que se define como el proceso en el cual los consumidores e inversionistas mejoran su comprensión de los productos financieros y los conceptos asociados, logrando comprender los riesgos y oportunidades financieras, tomando decisiones informadas y sabiendo a dónde acudir para obtener ayuda.En otras palabras, cuanto más conocimiento tiene el usuario del sistema financiero, mayor será su demanda por dichos servicios. Asimismo, la demanda por servicios financieros se incrementa cuando existen subsidios de parte del Estado que fomentan la creación de cuentas bancarias.

Por otro lado, un aumento en la oferta de servicios financieros implica el desarrollo del sistema financiero (bancos, servicios, entre otros) y, para garantizar la inclusión financiera, requiere de un diseño apropiado de productos y servicios acordes a la realidad de cada población. Por ende, una mejora en cualquiera de los dos ejes generará un avance en la inclusión financiera.    

Las estrategias para desarrollar estos dos ejes, de demanda y de oferta, son diversas. Algunos sugieren que, para aumentar la inclusión financiera, el acceso a los servicios financieros y a la educación financiera deben desarrollarse simultáneamente. Otros indican que existen beneficios de implementar programas de educación financiera desde una temprana edad.

No obstante, si bien existe tecnología que permite y facilita la conexión entre personas, el alcance de dicha tecnología no ha sido suficiente para garantizar una penetración total de servicios financieros a nivel global. Según un estudio desarrollado por el Banco Mundial, más de 2.5 mil millones de personas en el mundo no cuentan con una cuenta bancaria en una institución financiera formal, encontrándose el grueso de personas pertenecientes a este grupo en países en vías de desarrollo.Así, dado el escaso acceso a servicios financieros, muchas familias en regiones con poca penetración financiera manejan su dinero utilizando mecanismos tradicionales, como préstamos entre familiares y amigos, prestamistas informales y almacenando su dinero en sus hogares.

Por otro lado, el sector privado muchas veces se encuentra con barreras de entrada que reducen sus incentivos para expandir el acceso a servicios financieros. Ello se debe a que barreras, tales como la ausencia de infraestructura, un esquema regulatorio inadecuado o una regulación ineficiente del sistema financiero pueden incrementar los costos para las empresas. En este sentido, políticas públicas de parte del Estado pueden guardar una relación directa con la posibilidad de incrementar la inclusión financiera y por ende fomentar un mayor crecimiento económico, así como mejorar niveles de igualdad.

Tratamiento de la Inclusión financiera para el desarrollo sostenibleen el Sistema de Naciones Unidas

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indica que el proceso de inclusión financiera debe ser continuo y debe abarcar todos los sectores de la población.Finalmente, la responsabilidad del funcionamiento de este proceso recae sobre los gobiernos centrales y regionales, reguladores financieros, entidades financieras (bancos, compañías de seguros, asociaciones, entre otros), organizaciones no gubernamentales y la cooperación global.

En la Cumbre para el Desarrollo Sostenible, que se llevó a cabo en septiembre de 2015, los Estados Miembros de la ONU aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que incluye un conjunto de ODS[1] para poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y hacer frente al cambio climático. En este sentido, la  inclusión financiera puede contribuir de manera importante al alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un conjunto de objetivos globales que buscan erradicar la pobreza y asegurar la prosperidad, acordados por la comunidad internacional como agenda de trabajo hacia el año 2030, al  fomentar el crecimiento económico, incrementar la productividad y fortalecer el sistema financiero. Siendo esto amparado en un reporte publicado en septiembre de 2015 por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCYD[2]) sobre cómo la inclusión financiera puedecontribuir a la reducción de la pobreza, al desarrollo económico y social y, por tanto, ser una herramienta clave para alcanzar dichos ODS.

En sentido general, la inclusión financiera permite que personas de escasos ingresos pueden mejorar sus hábitos de consumo e incrementar su nivel de inversión en educación y salud; una mayor facilidad en el envío de remesas para sectores migrantes, lo cual fortalece la calidad de vida de las regiones que reciben las remesas, como también puede ayudar a que las personas se aseguren contra eventos imprevistos que los podrían llevar a caer en mayor pobreza, y a que las empresas inviertan en nueva tecnología y en aumentar en tamaño. De ahí a que en palabras de Christine Lagarde[3] “la inclusión financiera es un elemento clave para el empoderamiento de las personas”.

A pesar de la importancia que se le reconoce a la inclusión financiera, está aún presenta una diversidad de barreras, como por ejemplo: la ausencia de educación financiera, una regulación financiera deficiente que no fomenta la confianza del consumidor hacia los bancos, trabas para que los ciudadanos adquieran documentos de identificación necesarios para el acceso a servicios financieros, vulnerabilidad de la mujer que provoca una difícil inclusión al sistema financiero; la ausencia de servicios financieros diseñados para sectores de bajos recursos e incluso la distancia entre puntos de acceso a servicios financieros (cajeros u oficinas), entre otros.

Elementos de estudio:

Indicadores para medir la inclusión financiera.

Beneficios de la inclusión financiera.

Propuestas para eliminar las bajas tasas de inclusión financiera.

Programas e iniciativas adoptadas pata la inclusión financiera.

Otros documentos a consultar:

A/RES/70/189 aprobada el 22 de diciembre de 2015

Objetivos de desarrollo sostenible.



[1]Los ODS, también conocidos como Objetivos Mundiales, son la continuación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), ocho objetivos contra la pobreza que la comunidad internacional adoptó en el año 2000 y que se comprometió a alcanzar en 2015.

[2] La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCYD) es un órgano intergubernamental permanente establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1964 ante la preocupación de algunos países sobre su lugar en el comercio internacional.El objetivo de este órgano es apoyar a los países en vías de desarrollo en el acceso más justo y efectivo de los beneficios de una economía globalizada.

[3]Christine Lagarde es actualmente la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI)  y anteriormente fue Ministra de Economía de la República Francesa.

 

ÁREA CLAVE:   Estrategia Internacional de las Naciones Unidas para la Reducción de los Desastres.

Generalidades                                                                                            

Los desastres son acontecimientos o sucesos que destruyen las estructuras básicas  y el funcionamiento normal de la sociedad. Ocasionan pérdidas y afectaciones humanas, daños a la economía, la infraestructura, los servicios esenciales o medios de sustento, y pueden impactar además, en la seguridad Nacional de un Estado.

Estos se incrementan a nivel mundial, siendo una enorme amenaza para el desarrollo, no teniéndose otra alternativa que pasar de la simple respuesta ante los desastres, a la reducción de los mismos, convirtiéndose por tanto la reducción de los riesgos de desastre, en una prioridad para la comunidad internacional[1].  

Los desastres no se producen solo como consecuencia del impacto de eventos cada vez más recurrentes y severos, sino que están relacionados fundamentalmente con las vulnerabilidades que se crean y acumulan; y con las insuficiencias para garantizar una respuesta y recuperación eficaz y eficiente.

La reducción del índice de vulnerabilidad está estrechamente relacionada con el desarrollo de los países, por lo que garantizar una eficaz ayuda al desarrollo es la vía más directa para reducir el impacto de los crecientes desastres.

Pertinencia del Tópico

En este sentido, la Comisión de Asuntos Económicos y Financieros[2] pudiese contribuir mediante la búsqueda de mecanismos innovadores de financiación dedicados a actividades permanentes de prevención de los riesgos y desastres, la asignación de los recursos necesarios que permitan reducir o prevenir los efectos graves y reiterados de las amenazas para las poblaciones más vulnerables, así como el establecimiento de vínculos entre la prevención del riesgo y la competitividad económica para fomentar el interés en estos sectores y aumentar las oportunidades de mayor intercambio e incorporación en los sectores económicos.

Sin dudas la tarea a enfrentar no es nada fácil, pero sí estamos todos claros en que la prevención y reducción de desastres es la única forma de poder proteger y mejorar las vidas de los seres humanos alrededor de todo el mundo.  

Reducción de los Desastres

Puesto que los peligros naturales pueden constituir una amenaza para cualquiera de nosotros, la Estrategia se basa en las asociaciones de colaboración y adopta un enfoque mundial de la reducción de los desastres en que se procura hacer participar a todos los individuos y todas las comunidades con el fin de que el número de víctimas mortales, los reveses socioeconómicos y los daños ambientales causados por los riesgos naturales sean menores.

Las  propuestas de medidas pueden abarcar desde la construcción de viviendas resistentes a los temblores de tierra en las zonas donde éstos son frecuentes, hasta la prohibición de construir hoteles a menos de 200 metros de la costa, para una protección de los turistas en caso de que sobrevenga una inundación o un huracán.

La educación es otra medida estratégica para mitigar las consecuencias negativas de un peligro natural pues las personas que conocen los peligros naturales y la reducción de riesgos tienen más probabilidades de sobrevivir a los desastres.

No debemos soslayar que para cumplir sus fines la EIRD tiene una Secretaría (UNISDR[3]) con sede en Ginebra que cuenta con un total de 30 personas y oficinas en África, América del Norte y del Sur, Asia y el Pacífico y Europa, así como una oficina de enlace en Nueva York, pero el sistema de la EIRD comprende a organizaciones de las Naciones Unidas, gobiernos, entidades de la sociedad civil, medios de comunicación del sector privado y muchos otros participantes en todo el mundo.

Se trata entonces de convencer a los gobiernos de la necesidad de lograr un mundo más seguro, implementando medidas integradas e inclusivas de índole económica, estructural, jurídica, social, sanitaria, cultural, educativa, ambiental, tecnológica, política e institucional que prevengan y reduzcan la exposición a las amenazas y la vulnerabilidad a los desastres, aumenten la preparación para la respuesta y la recuperación.

Tratamiento del tema en el Sistema de Naciones Unidas

El tema de los desastres ha sido tratado en diversas oportunidades dentro del marco de las Naciones Unidas, desde la Asamblea General hasta en el propio Consejo de Seguridad,  discutiéndose desde innumerables aristas, ya sea en relación con la asistencia humanitaria, la migración, el cambio climático, entre otros no menos importantes. Es precisamente, debido a la relevancia del tópico que en diciembre de 1991 la Asamblea General de las Naciones Unidas adopta la EIRD, es decir, la Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres[4], la cual vincula a numerosas organizaciones, universidades e instituciones en torno a un objetivo común: reducir el número de muertos y heridos que causan los desastres provocados por peligros naturales.

La Estrategia tiene como misiones fundamentales: aumentar la conciencia del público respecto de los riesgos, la vulnerabilidad y la reducción de los desastres a nivel mundial; lograr que las autoridades públicas se comprometan a aplicar políticas y medidas de reducción de los desastres; estimular las alianzas interdisciplinarias e intersectoriales, incluida la ampliación de las redes de reducción de riesgos y aumentar los conocimientos científicos sobre la reducción de los desastres; por tanto tiene como finalidad crear comunidades capaces de resistir a los desastres, sensibilizando sobre la importancia que reviste su reducción, como componente esencial del desarrollo sostenible, y de ese modo lograr que disminuyan las pérdidas humanas, sociales, económicas y ambientales derivadas de los peligros naturales y los desastres tecnológicos y ambientales conexos.

Elementos de estudio:

·         Terminología sobre reducción del riesgo de desastres.

·         Iniciativas, medidas u experiencias públicas y privadas en aras de mitigar los efectos de los desastres.

·         La contribución científica y técnica al proceso público de toma de decisiones en materia de prevención de amenazas, riesgos y desastres.

·         Financiamiento de los programas para la reducción de desastres.

Documentos a consultar:

·         Resolución  A/RES/70/204  aprobada el 22 de diciembre de 2015.

·         Declaración de Sendai y el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres en 2015-2030.

·         Resolución 70/1, de 25 de septiembre de 2015, titulada “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”

Resolución 69/313, de 27 de julio de 2015, relativa a la Agenda de Acción de Addis Abeba de la Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo



[1] Véase El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, sucesor del Marco de Acción de Hyogo para 2005-2015 con un marcado énfasis puesto en la gestión del riesgo de desastres en lugar de en la gestión de desastres, la definición de siete objetivos mundiales, la reducción del riesgo de desastres como resultado esperado, un objetivo centrado en evitar que se produzcan nuevos riesgos, la reducción del riesgo existente y reforzar la resiliencia, así como un conjunto de principios rectores, incluida la responsabilidad primordial de los Estados de prevenir y reducir el riesgo de desastres, y la participación de toda la sociedad y todas las instituciones del Estado.

[2]La Asamblea General de la ONU está compuesta por 6 comisiones, constituyendo su segunda Comisión la de Asuntos Económicos y Financieros. 

[3] La UNISDR es la Secretaría de la Estrategia Internacional, bajo un mandato de la Asamblea General de las Naciones Unidas para velar por su aplicación. En 2001, se amplió el mandato de la UNISDR para que sirviera como centro de coordinación dentro el sistema de las Naciones Unidas asegurar las sinergias entre las actividades de la ONU y las organizaciones regionales para la reducción de desastres y las actividades en los ámbitos socioeconómico y humanitario (Resolución 56/195 de la Asamblea General de las Naciones Unidas).

[4]La Estrategia Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres se basa en la experiencia adquirida durante el Decenio Internacional para la Reducción de Desastres Naturales (1990-1999), que lanzó la Asamblea General en 1989.  La Estrategia Internacional incorpora los principios planteados en una serie de documentos que se adoptaron durante el Decenio Internacional, en especial, la Estrategia de Yokohama para un Mundo más Seguro: Directrices para la Prevención de Desastres Naturales, la Preparación para Casos de Desastres y la Mitigación de sus Efectos, junto con su Plan de Acción, al igual que el texto siguiente titulado “Un Mundo más seguro en el Siglo XXI:  Reducción del riesgo de desastres”. Estos documentos fueron respaldados durante el Foro del Programa sobre el Decenio Internacional, celebrado en Ginebra del 5 al 9 de julio de 1999, el cual también adoptó el Mandato de Ginebra sobre la Reducción de Desastres.